¡AMOR A LA MEXICANA!
Llegan, saludan cariñosamente y se sientan. Piden papitas con
queso fundido y jugo de fresa e inevitablemente la comida se convierte en
primer tema obligado: En México no hay harina pan, torontos,
queso blanco, malta ni galletas María, pero a las afueras de la
capital crecen mazorcas azules, con las que se preparan unas quesadillas
divinas. El picante fue problema para Miguel de León.
Gabriela Spanic, por su parte, se dio el gusto de retar a más
de un mexicano y ganarle a todos sin "enchilarse", porque en su casa la
enseñaron a comer picante desde pequeña.
México no es Venezuela y el clima, la familia, los amigos y los
compañeros de trabajo se vuelven tema obligado en más de
una ocasión, porque forman parte de esa vida que nunca queda
atrás. Al hablarles de los estragos que ha causado "La
usurpadora" en el rating venezolano muestran preocupación:
"Me da cosa, por más que sea, son
nuestros compañeros".
Gabi conserva esa timidez que ni el Miss Venezuela (certamen del que
será jurado este año), ni tres protagonizaciones, ni la
popularidad en el país azteca han podido quitarle. Mientras
se toma las fotos, le gritan desde un carro: "¡Paulina!" y
ella se muere de la pena: "Ay, todo el mundo
nos va a ver".
GABRIELA: En México nunca
verás un cielo azul ni un sol amarillo, el tráfico es
peor que aquí. Al principio me sangraba la nariz a chorros,
se me pelaba la piel, no podía respirar bien, porque es una
ciudad muy alta. La capital tiene 23 millones de habitantes,
¡no me lo esperaba tan grande!. Pero me encantó el
público, es muy alegre y afectuoso, no les importa que seas
extranjero.
AÑO NUEVO VIDA NUEVA...
GABRIELA: Fue una oportunidad
grandiosa. Siempre soñé con la
internacionalización y se dio de repente, después de
Amaranta ("Todo por tu amor"). Es difícil, llegar a un
país donde no conocía a nadie, sino por telenovelas y
cumplir con las expectativas, que eran muy altas. Tenía que
estar pendiente de las "J" de las "S", del apuntador, del cambio de voces
para cada personaje. Este año fue un cambio radical:
matrimonio, casa, país y novela nuevos. El primero de
enero lo pasamos montados en el avión que nos llevaría a
México.
¿Qué te espera en
"El engaño de un hombre" y "La otra"?
GABRIELA: No sé mucho
todavía, porque en la televisión todo cambia de un
día al otro. Me encantaría que esta vez la trama
fuera distinta, como Nohelí Artega en "Las dos Dianas" o las tres
hermanas que hizo Lucero en "Lazos de amor".
¿Y te vas el 20 de septiembre.
¿Porqué tan rápido?
GABRIELA: Todavía no me
quiero ir, pero Televisa me quiere preparar con clases de actuación,
baile, canto, expresión corporal e idiomas, yo estoy dispuesta
a hacerlo. Creo que un actor debe aprender todos los días
algo, es un mundo con tantas incógnitas, que puedes ir
descubriendo a medida que vives.
ANGEL GUARDIAN
A Miguel de León le brillan los ojos al hablar de las aventuras
de su esposa. La escucha mientras habla, la apoya y disfruta su
éxito con una sonrisa espléndida y la satisfacción
de saberse parte importante de ese sueño, que apenas comienza.
MIGUEL: Es importante que el
público sepa que el que va a México, venga del país
que venga, tiene la obligación de neutralizar su acento.
Quisiéramos hablar venezolano en todas partes, pero quien
contrata, manda. En diciembre y enero hicimos un curso de acento
para neutralizarlo, no se me hizo tan difícil porque yo fui profesor de
voz y dicción.
¿Cómo se dio tu participación
en "La usurpadora"?
MIGUEL: Me lo plantearon en
juego. Lo mejor para mí era hacerlo, aunque corría
el riesgo de que pensaran que fue ella quien insistió para que me
metieran en la novela. Aclaro que Gaby no hizo ninguna
presión y agradecemos al público de México que nos
haya aceptado de una forma tan especial.
¿Si te saliera una oferta en Venezuela o
Colombia, ¿estarías dispuesto a separarte de Gabriela por
un tiempo?
MIGUEL: En el primer año
de casados hemos estado juntos y hubo proyectos que no quise aceptar
precisamente por eso. Pero la carrera de un actor no puede estar
parada y, si fuese necesario, tenemos la suficiente confianza uno en el
otro para poder asumir esa etapa. Cada quien tiene su carrera,
aún la tenemos que cuidar.
¿Y cuándo le toca a los niños?
MIGUEL: De aquí a tres
años, porque en este momento ella tiene que pensar un poco en lo
que le está pasando y sacarle provecho. Tener hijos te
convierte en una persona mucho más responsable, porque ya la
dedicación no es únicamente a tu vida, sino a seres que
tú procreaste.
¿Cómo es Miguel?
MIGUEL: En todos los casos,
incondicional. Mis padres pueden contar conmigo para lo que sea,
igual mis hermanos y mi esposa, incluida su familia.
¿SABÍAS QUE...?
"Todo por tu amor" se transmitió en México en el horario
del mediodía, pero cuando se enteraron de que Gabriela iba a salir
en el otro canal la cambiaron para la madrugada. Todo por no hacerle
propaganda a "La usurpadora".
Cerca de la casa de Paulina había una escalera con un puentecito
y Gabriela venía caminando, encuadrada en un plano cerrado.
De repente desapareció y todos los que estaban viendo el
monitor no entendían qué pasaba. Resulta que se
había caído y estaba limpiándose en el piso:
"Eso fue estilo comiquita, yo ni
rodé. El productor preguntaba ¿dónde
está?".
Aparentemente los perros de "La usurpadora" eran furiosos.
Según cuenta Miguel "estos eran
más tonticos... yo me les montaba encima y ellos felices".
Respecto a las anécdotas de las escenas dobles ambos coinciden en
que "eran muy trabajosas y no le ocasionaban risa
a nadie".
AL PAREDÓN
Sentamos a Miguel y Gabriela en mesas distintas y les hicimos las mismas
preguntas. He aquí el resultado:
¿De qué tipo de amistades hay que
cuidarse?
MIGUEL: Hay personas de
cuidado, amistades no, porque esa es la gente en la que uno
confía. Yo me cuido de quienes hablan de más.
GABRIELA: Si te demuestran
nobleza llego a confiar. La Gabriela de antes pensaba que todo el
mundo era buena gente. Gracias a Dios, en mi caso, ha sido
más la gente buena que mala. Creo que lo primero es cuidar
tu esencia, tu humildad, amar lo que haces y ser auténtico.
El público ve más allá de lo que uno se
imagina, ve el interior y el alma.
¿Qué te hace molestar?
MIGUEL: La injusticia, en
primera instancia y la envidia. Cada quien tiene lo que va a tener.
No me gusta pensar en algo que otra persona obtuvo y yo no, me
parece un acto de bajeza.
GABRIELA: La envidia, porque
aunque no nos demos cuenta puede acabar con el mundo. No entiendo
ni acepto que en un país tan rico como Venezuela pueda haber
tanta miseria, que mucha gente buena que hay en los cerros no pueda salir
adelante por el tráfico de influencias. Tampoco soporto ver
a un niño pidiendo en las calles.
¿Cuál es la misión de un actor?
MIGUEL: Entretener al público de
una forma linda, lograr que se identifiquen con mis sentimientos, con lo que quiero
expresar. Somos los curanderos del alma.
GABRIELA: Demostrarle a la gente
que sí se puede decir "te quiero", ser tiernos, alimentar el amor,
exaltar las virtudes. Yo trato de transmitir siempre paz. A
mí me gusta hacer novelas rosa, cultivar esa fantasía es
una misión.
Y si decidieras dejar la actuación,
¿a qué te dedicarías?
MIGUEL: Es difícil.
Toda la vida he sido actor aunque he estudiado muchas cosas:
ingeniería, administración, antropología...
De aquí a diez años me veo todavía en esto,
pero más adelante me llenaría tener un pequeño
abasto, donde simplemente venda y cierre a las siete.
GABRIELA: Me encantaría
verme con hijos. No quiero durar toda la vida en esta carrera,
porque los actores que llegan a viejitos son maltratados. Tienen
todos los años y toda la experiencia, pero no tienen el lugar que
se merecen. Yo prefiero aprovechar mi juventud, ahorrar y retirarme,
montar una agencia de modelaje y actuación para niños, o
una empresa de diseño de modas.
¿Qué le pides a la vida?
MIGUEL: Salud, porque todo lo
demás debo conseguirlo yo. Me encantaría continuar
esta carrera, hacer novelas, cine, teatro y vivir mi vejez de una forma
tranquila, pacífica, en un sitio bonito, humilde y acogedor.
Mi medida no es grande, no soy una persona ambiciosa.
Ambiciono en mi carrera tener buenos personajes, que me hagan sentir.
Yo moriría feliz con el amor de mi Gabriela.
GABRIELA: Quiero tener una
familia enorme, porque yo tengo 12 tíos y muchísimos primos.
Me considero afortunada, hay mucha gente que lo tiene todo y se
queja, porque no se ve en el espejo de otras personas que están
muy mal. Yo le pido a Dios salud para el mundo, salud para los
míos y también para mí.
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