MIGUEL DE LEÓN

EL UNIVERSAL jarro Precolombina

5 de Febrero de 2006
El Universal (Venezuela)
Suplemento Tiempo Libre
Por:
 Blanca Santos
Artículo:  Me formé como actor no como galán

Conocido como actor, De León fue conductor del espacio
  La Cultura Popular, transmitido por el canal 5 ¿De qué va su personaje en Los Querendones?
Se llama Valentín Alcántara, es un abogado que regresa a Venezuela después de muchos años.  El tenía su empresa montada en Nueva York y después de ciertos fracasos en la vida, sobre todo de índole emocional, decide regresar a su país, rehacer su vida aquí y asociarse con un bufete.   Ahí es donde se empieza a enredar con los protagonistas.

¿Por qué dejarse la barba?  No teme verse mayor?
(risas)  Para nada.  No usaba barba desde que hice Como Tú ninguna, y el unitario La Virgen de Coromoto, hace más de diez años.  Decidí usarla porque el personaje es muy europeo, viste mucho con sacos y cuellos de tortuga.

Con la imagen marca distancia, ¿cómo lograr eso con la actuación?  ¿Cómo hacer que su protagónico en Sabor a ti y éste no se parezcan?
El de Sabor a ti oscilaba entre la alegría y la amargura de manera impresionante.  Valentín, en cambio, es más equilibrado, no tiene esos picos tan fuertes, pues le sucedieron cosas en su historia y viene curado.  Busca rehacer su vida, pero vuelve a toparse con Fe (Fabiola Colmenares).

¿Al fin jugará el rol de villano?
No lo sé.  Hasta el momento no sabemos cuál va a ser la historia.

Pero, ¿quisiera ser villano?
Lo que pasa es que yo hago el trabajo que se tenga que hacer y hasta el momento no ha habido la oferta de un villano.  Normalmente me ha tocado trabajar de bueno, pero también me gustaría trabajar como villano.

Chico bueno y papá de la protagonista, como le sucedió en Carita de Angel.  ¿Se siente encasillado?
Con respecto a las etiquetas, de chico bueno, chico malo o el que se queda con la muchacha, para mí son solo eso:  etiquetas.  Yo trabajo con buenos personajes.

Entonces, ¿no le importa dejar de ser el galán de la historia?
Para mí no es un problema que sea el papá de la protagonista infantil o el papá de una protagonista adulta, o sea un villano, mientras el personaje sea bueno.  Yo no me formé como galán, sino como actor.

¿Cómo resume sus 24 años de carrera?
He hecho teatro, televisión y hasta he animado.  Ha sido un tiempo bonito, de mucho aprendizaje.  Realmente empecé en teatro en 1982 con el taller del Teatro Universitario, en Macanillas.  Gracias a la orientación de Ricardo Acosta en sus clases me interesé en teatro y lo hice por siete años hasta que vino la televisión.

¿Qué programa condujo?
Era un espacio de grama de la División de Tecnología Educativa del Ministerio de Educación por el canal 5 y se llamaba La Cultura Popular.  Estuve dos años haciéndolo, grabamos 46 programas y fue un aprendizaje en otra área.

Teatro y televiseón.  ¿Cuál medio le gusta más?
Cada medio tiene su encanto, mueven dos cosas diferentes.  El teatro lo vives dos horas y ya, convences en dos horas o te mueres.  La TV tiene otras características, es más íntima.

Pero la televisión le brinda mayor exposición como artista...
Así es, porque permaneces diez meses al aire.

¿Ha perdido algo por esa exposición?
No he hecho ningún sacrificio por mi carrera.  Mi costumbre es que yo me muevo como un humano normal, salgo a la calle, a los centros comerciales y la gente se puede acercar, soy uno más de ellos.

¿Famoso o popular?
Me considero conocido.

Casado por segunda vez.  ¿Con ésta va la vencida?
Tengo la sensación de que es la primera.  Ahora estoy compartido entre la telenovela y mi mujer, quien en abril me hará padre de una niña y me siento muy feliz.

¿Quisiera que siguiera sus pasos?
Que los siga, pero después de los 18.  No me gustaría que siendo jovencita incursione, porque éste es un medio que requiere de una personalidad formada y de paso si quiere estar aquí tiene que formarse como actriz.  Nada de que papá me va a ayudar.

¿Querendón?
Sí.

¿Llorón?
En mi vida personal... a veces.

¿Romántico?
También.  Me gusta regalar flores, hacer momentos románticos, me gusta dar mucho cariño, quizás sea una de las cosas que Jennifer, mi esposa, no se queje de mi (risas).

FOTO:  Venancio Alcázares
artefacto Maya
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